Ciencia y Reflexión - Revista Científica Multidisciplinaria
ISSN 3045-5537 (en línea) Enero-Marzo, 2026, Volumen 5, Número 1 Pág. 533
replicarse para aprovechar la disposición mostrada por el GORE Tacna; no obstante, se
destacó que las dependencias responsables de revisar convenios deben emitir
pronunciamiento expreso respecto de la viabilidad de esta modalidad de intervención.
En el marco del análisis de los mecanismos que habilitaban la ejecución de inversiones
públicas por parte de entidades del Gobierno Nacional, se examinó el Proyecto de Ley
N°29230, orientado a impulsar la inversión regional y local con participación del sector
privado. En dicho proyecto, el artículo 2-B establecía que las entidades del Gobierno Nacional
podían ejecutar proyectos de inversión (PI), IOARR, IOARR de emergencia y actividades de
operación y mantenimiento en sectores como salud, educación y, especialmente, en el ámbito
de defensa y seguridad nacional. Este marco permitía identificar de modo diferenciado las
fuentes y modalidades de financiamiento aplicables a intervenciones vinculadas al Sector
Defensa (Ministerio de Economía y Finanzas, 2023).
En ese escenario, los Certificados de Inversión Pública del Gobierno Nacional (CIPGN) se
configuraban como un mecanismo central para viabilizar inversiones vinculadas a la defensa
nacional. Su aplicación resultaba plenamente compatible con los recursos ordinarios (RO),
fuente que sí permitía financiar proyectos orientados a fortalecer capacidades de defensa y
seguridad nacional. En contraste, los recursos determinados (RD)destinados al fortalecimiento
de la seguridad ciudadana excluían explícitamente intervenciones de naturaleza militar,
limitando su empleo para el desarrollo de capacidades estratégicas. De forma
complementaria, los recursos directamente recaudados (RDR) solo podían destinarse a
inversiones en defensa cuando se encontraban previamente depositados en la Cuenta Única
del Tesoro (CUT). A su vez, los recursos determinados (RD) para las Fuerzas Armadas y la
Policía Nacional habilitaban el financiamiento de intervenciones relacionadas con el orden
público y la seguridad, siempre que estas fueran aprobadas mediante decreto supremo